Lo primero
no es saber.
Es preguntar.
Nadie empieza sabiendo colocarse un lente. Empezás con una conversación, una evaluación y alguien que te enseñe.

Un comienzo.
Cuatro momentos.
Abrí cada etapa para saber qué esperar. La secuencia orienta; tu profesional define cómo será tu adaptación.
No necesitás tener todas las respuestas.
Llevá tu receta si la tenés, tus anteojos y tus dudas. Contá en qué momentos te interesaría usar lentes.
Prepará tu conversación →Qué querés hacer con ellos
No es un examen: podés decir “no sé” y llevar anotadas tus preguntas.
Tus ojos y tus hábitos son el punto de partida.
La evaluación permite revisar tu visión, la salud ocular y si los lentes pueden ser una opción para vos. La receta de anteojos sola no alcanza para elegirlos.
Prepará tu conversación →Qué necesita tu visión
No se elige sólo una graduación. También se revisa el ajuste del lente en tu ojo.
La práctica también forma parte.
Pedí que te enseñen a colocarlos, retirarlos y cuidarlos. No hay un tiempo universal para aprender: repasá los pasos con quien te acompaña.
Explorá colocación y retiro →Cómo manejarlos con confianza
No hace falta forzar nada. Si te cuesta, pedí ayuda y practicá con indicaciones claras.
El seguimiento también cuenta.
Respetá el tiempo de uso, la solución y el reemplazo indicados. Ante dolor, ojo rojo, visión borrosa o molestias persistentes, retiralos y consultá.
Explorá tu primera semana →Cómo te sentís y cómo ves
Tu experiencia se revisa con vos. No cambies por tu cuenta la modalidad de uso.
Llevate un
pequeño plan.
Marcá las ideas que querés tener presentes. No tenés que completar todo para consultar.
Ver la guía de preparación →Mi próxima consulta
Lista temporal: no se envía ni se guarda al salir de la página.
Lo que quizá
te da un poco de miedo.
Abrí una idea para ver la explicación. Después, llevá tus dudas a la consulta.
Una idea para conversar · 01“No voy a poder colocarlos.”
Es una habilidad que se aprende. En la adaptación te enseñan y podés practicar con acompañamiento.
Una idea para conversar · 02“Se pueden ir detrás del ojo.”
No pueden pasar detrás del ojo. Sí pueden desplazarse bajo el párpado: si no podés retirarlos, pedí ayuda y no los fuerces.
Una idea para conversar · 03“Si molestan, hay que aguantar.”
No tenés que tolerar dolor. Ante dolor, ojo rojo, visión borrosa o molestia persistente, retiralos y consultá.
El próximo paso
tiene nombre y cercanía.
Encontrá una óptica Biofinity Partner. Contá qué necesitás y consultá por la evaluación y adaptación profesional.
